Por José Omar Tinajero Morales
Especialista en Iconografía y etnohistoria
Desde la época prehispánica México se distinguió por sus mercados y su muralismo. Famoso fue el mercado de Tlatelolco junto con los de Azcapotzalco y Acolman. En cuanto a murales recordamos lo que se ubican en Teotihuacán, Cacaxtla, entre otros sitios. Cuando llegaron los españoles en especial los evangelizadores se dieron cuenta del gusto y la facilidad que tenían los indígenas por los códices y los murales y promovieron la realización de pinturas murales con temas religiosos en los claustros de los conventos. La tradición de los mercados y el muralismo ha seguido hasta nuestros días y un ejemplo moderno es el mercado Abelardo L. Rodríguez que alberga pinturas murales de los discípulos de Diego Rivera que estudiaron en la Academia de San Carlos.
El mercado Abelardo L. Rodríguez se ubica al noreste del Centro Histórico, incluso existe una parada del metrobús que lo dejará en frente de él. Esta parte de la ciudad albergaba construcciones vinculadas con los jesuitas, congregación que se especializó en misiones, el estudio y en la administarción de haciendas. Se conservan todavía el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, la iglesia de Loreto y en lo que fuera el colegio de San Gregorio, que estaba enfocado en la enseñanza de los indígenas, fue donde se construyó el mercado Abelardo Rodríguez. Como dato curioso en la huerta del colegio de San Gregorio, Manuel Tolsá elaboró la estatua del Caballito y debido a la inhalación del cianuro provocó primero la caída de sus dientes y luego su muerte.
Después de la Revolución Mexicana, en la que triunfaron los revolucionarios sonorenses, uno de ellos fue el que fuera gobernador de Sonora y posteriormente presidente interino de la república, don Abelardo L. Rodríguez. Durante su breve periodo se estableció la educación socialista y se impulsó el nacionalismo, obra que continuaría su sucesor Lázaro Cárdenas.
Desde el gobierno de Álvaro Obregón, don José Vasconcelos primer secretario de la SEP, se dio cuenta que para impulsar el nacionalismo y los ideales de la Revolución en un México mayoritariamente analfabeta se necesitaría del muralismo para expandir los ideales en la sociedad mexicana. Se desarrollaría el muralismo encabezado por Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Los principales sitios para admirar el muralismo mexicano lo encontramos en el Palacio de Bellas Artes, Palacio Nacional, La SEP y el mercado Abelardo L. Rodíguez. Este último fue inaugurado el 24 de noviembre de 1834, por el presidente del mismo nombre. La idea era generar un mercado moderno, limpio y que acercara al pueblo a la cultura por medio de las pinturas murales y del teatros del pueblo.
El arquitecto que diseñó el mercado fue Antonio Muñoz y era jefe del Departamento del Distrito Federal Aarón Sáenz. Los encargados de realizar los murales fueron 10 discípulos de Rivera, de los cuales seis eran mexicanos, tres estadounidenses y uno japonés:
1.Ramón Alva de la Canal. Labores del campo. Centro de Ayuda AA.
2. Ángel Bracho. Influencia de las vitaminas. Es uno de los más dañados. Plafón acceso al teatro del Pueblo.
3. Raúl Gamboa. Los mercados. Callejón Gurrión.
4. Miguel Tzab. Los mercados.
5. Pedro Rendón. Escenas populares.
6. Antonio Pujol. Los alimentos y el problema obrero. Fachada principal calle de Venezuela.
7. Pablo O´Higgins.
8. Grace Greenwood. La minería.
9. Marion Greenwood. La industrialización del campo y mercado de Jamaica.
10. Isamo Noguchi, Historia de México, técnica escultopintura. Está en el Centro de Ayuda AA.
Empezaron a pintar en junio de 1934. Pablo O´Higgins pintó en el hermoso corredor del excolegio de san Gregorio.
Los temas generales se refieren a la producción agraria e industrial y muestran una crítica al capitalismo y al fascismo, mientras que tratan de impulsar las ideas socialistas y el nacionalismo. Las pinturas se ubican en las entradas del mercado, en las, paredes, plafones, etc. El mercado fue nombrado patrimonio cultural intangible de la ciudad de México en el 2016.
Conocer el mercado Abelardo L. Rodríguez implica descubrir una joya olvidada de la Ciudad de México. Te invitamos a tomar nuestros cursos de Historia de México por Internet o presenciales.
También puedes recorrer el Centro Histórico de la Ciudad de México con nuestros paseos peatonales. Informes en: histormex@yahoo.com.mx
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viernes, 8 de marzo de 2019
miércoles, 27 de febrero de 2019
Patronos de la Ciudad de México
Por José Omar Tinajero Morales
Especialista en Turismo Religioso
San Hipólito, debido a que un 13 de agosto de 1521 cayó la ciudad de México - Tenochtitlan en manos de los españoles encaebzados por Hernán Cortés y ese día se festejaba a san Hipólito Mártir, se le consideró patrono de la ciudad. Se erigió un templo en la que era la Calzada México - Tacuba, por donde habían pasado huyendo los españoles en la "Noche Triste". Ese templo que ahora es famoso por el culto de san Judas Tadeo, cercano al metro Hidalgo, se conmemoraba el Paseo del Pendón, cada 13 de agostos, hasta que fue suprimido al lograse la independencia de México.
San José, se le dio el patronazgo de la ciudad de México debido a que caáin muchos truenos. San José tenía el patronazgo de evitarlos o que no dañaran a la población.
Especialista en Turismo Religioso
Durante la etapa novohispana se
nombraron varios patrones de la ciudad de México para que intercedieran para su protección entre
los santos figuraron: san Hipólito,san Blas, san Antonio Abad, san José, san Nicolás
Tolentino y entre las advocaciones marianas la virgen de Guadalupe y de los
Remedios.
Santos patrones de la ciudad de México
San Hipólito, debido a que un 13 de agosto de 1521 cayó la ciudad de México - Tenochtitlan en manos de los españoles encaebzados por Hernán Cortés y ese día se festejaba a san Hipólito Mártir, se le consideró patrono de la ciudad. Se erigió un templo en la que era la Calzada México - Tacuba, por donde habían pasado huyendo los españoles en la "Noche Triste". Ese templo que ahora es famoso por el culto de san Judas Tadeo, cercano al metro Hidalgo, se conmemoraba el Paseo del Pendón, cada 13 de agostos, hasta que fue suprimido al lograse la independencia de México.
San José, se le dio el patronazgo de la ciudad de México debido a que caáin muchos truenos. San José tenía el patronazgo de evitarlos o que no dañaran a la población.
San Antonio Abad conocido como el
Padre de los Monjes. Vivió en la Tebaida Egipto, donde hizo vida eremítica y se
le considera el fundador de la vida cenobítica. Su vida fue escrita por san
Jerónimo, quien hizo hincapié en los constantes triunfos que tuvo san Antonio
Abad frente a las tentaciones del demonio. Fue nombrado patrón de la ciudad de
México en el año de 1723 para evitar los incendios. Sus elementos iconográficos
diagnósticos son animales de granja, en especial, un cerdo, que simboliza
también al demonio dominado. Su fiesta es el 17 de enero, día en que se
acostumbraba bendecir a los animales.
Otro patrono de la ciudad de
México y de las enfermedades de la garganta es san Blas, obispo y mártir. Se le
venera en la iglesia de la Veracruz a un
costado de la Alameda. De hecho en la puerta lateral se encuentra su imagen en
un nicho. Su representación iconográfica
es con atuendo de obispo, con dos velas
formando una equis, un niño al que curó por tener una espina en la garganta. Su
fiesta es el 3 de febrero.
San Nicolás Tolentino fue agustino,
famoso en la iconografía porque fue frecuentemente representado en los cuadros
de las Ánimas del Purgatorio, a quienes sacaba. A raíz de varios temblores fue
nombrado en el año de 1611 patrono de la ciudad de México.
Advocaciones Mariológicas patronas de la ciudad de México
El 27 de abril de 1737 el cabildo
de la ciudad de México y las autoridades religiosas nombraron a la virgen de
Guadalupe patrona de la ciudad. Además es considerada emperatriz de México y
patrona de América y Filipinas.
La Virgen de
Los Remedios se venera en Naucalpan de Juárez, pero también en Cholula, Puebla, Durango
y en Comonfort, Guanajuato. Su leyenda es más o menos la misma. Junto con Hernán Cortés venía un soldado
llamado Juan Rodríguez Villafuerte, el cual traía una escultura de la Virgen de
Los Remedios, copia fiel de una que existía en la región de Extremadura. Esta imagen
mide unos 27 centímetros de altura y sostiene al Niño Dios con el brazo
izquierdo y sobre sus pies se observa una media luna.
Cuando los
conquistadores llegaron a Veracruz improvisaron un altar en el que figuraba la
Virgen de Los Remedios y entonces fray Bartolomé de Olmedo cantó la primera
misa en México, esto sucedió el 21 de abril de 1519. Los conquistadores
llevaban a la virgen como una de sus joyas más preciadas. Cortés tiró los
ídolos del Templo Mayor y entronizó un crucifijo y la imagen de la virgen de
los Remedios. El 30 de junio de 1520, al
darse la llamada Noche Triste, el soldado Juan Rodríguez tuvo que dejar la imagen en un maguey.
Cuenta la tradición que en 1540, el cacique
indígena Juan Aguilar Tabar encontró a
la Virgen y la llevó a su casa que estaba el cerro de Los
Pájaros, en donde le hizo un pequeño altar y luego una pequeña ermita. En 1554 a la virgen se le construyó una ermita
en el cerro de Otomcapulco, que fue donde se le halló. En 1565 se fundó la
cofradía de Nuestra Señora de Los Remedios, para celebrar dignamente su fiesta.
El regidor
García de Albornoz acordó levantar una capilla en el año de 1574, la cual fue
modificada en 1628. Al año siguiente se llevó a cabo la bendición. Las
procesiones de la Virgen de los Remedios fueron muy importantes durante la
época virreinal, ya que fue la patrona de la ciudad de México, al recaer el
patronato de la cofradía en su Ayuntamiento. Es curioso que el santuario de la
patrona de la ciudad de México ahora se ubique en el Estado de México.
Alameda de la Ciudad de México guía turística
Por José Omar Tinajero Morales
Especialista en Turismo Cultural
Iglesias en torno a La Alameda
Especialista en Turismo Cultural
Iglesias en torno a La Alameda
En torno a la Alameda existen hermosas construcciones religiosas, que
encierran importante historias. La Santa
Veracruz, que era una de las parroquias de la ciudad. San Juan de Dios que
fuera hospital juanino, San Fernando,
centro misionero franciscano, San Hipólito bastión de los conquistadores y San
Diego que fuera la pinacoteca.
San Juan de Dios
La congregación
hospitalaria de los juaninos fundada en Granada por san Juan de Dios, quien al
principio se dedicó a dar atención los enfermos mentales. Su iglesia en México
es del siglo XVII su fachada abocinada,
en forma de concha, pilastras ondulantes flamígeras, semejante a las de
Zumpango y Oratorio de san Felipe Neri en San Miguel de Allende. Además de los
juaninos han estado los servitas.
En esta iglesia es muy famoso el culto a san Antonio de
Padua, fiesta 13 de junio para las mujeres que desean encontrar novio o pareja,
para lo cual piden entre los caballeros 13
monedas.
La Santa Veracruz,
parroquia
La cofradía fue fundada por Hernán Cortés con la autorización
de fray Domingo de Betanzos. La construcción de la iglesia se inició en 1759 y
se terminó en 1761. En la portada lateral está la imagen de san Blas, que era
uno de los patronos de la ciudad de México, además de ser invocado para las
enfermedades de la garganta. El altar es de manufactura de Manuel Tolsá. El Cristo
de los 7 velos fue un regalo de Carlos V. En el exterior hay una placa en honor a don Ignacio López Rayón. Ha sido parroquia y ha estado a cargo del opus
dei, entre otras congregaciones.
El Colegio de
propaganda fide, fundado en el siglo XVIII, de aquí salieron al norte de la
Nueva España religiosos de la talla de fray Junípero Serra, que evangelizó
desde Querétaro hasta la Alta California.
El panteón se ubicaba al principio en el altar, pero en 1836
por las leyes sanitarias tuvieron que cancelarlo y construir uno apropiado al
costado del templo. Al principio sólo se enterraban frailes franciscanos, pero
debido a le epidemia de cólera de 1850 se autorizó a enterrar a civiles. En
1859 Benito Juárez promulgó la ley de secularización de panteones, con la cual
el clero dejó de tener el control de la administración y pasó al gobierno. Esta
ley se aplicó en la ciudad de México hasta 1861, cuando el gobierno venció a
los conservadores.
En el panteón de San Fernando están enterrados los principales liberales del siglo XIX,
Vicente Guerrero, Ignacio Zaragoza, Martín Carrera, Melchor Ocampo, Ignacio
Comonfort, Miguel Lerdo de Tejada y Benito Juárez, que fue el último personaje
que fue enterrado en el panteón en 1872. Existe la anécdota de que también
había sido enterrado aquí su eterno rival Miguel Miramón y que al regresar la
esposa de éste, Concepción Lombardo y
ver que estaba cerca de la tumba de Juárez, mandó a exhumar al
caudillo conservador y trasladó sus restos a la catedral de Puebla.
Iglesia de San Hipólito y san
Casiano
Originalmente Juan Tirado
construyó aquí una ermita en honor de los mártires españoles de la Noche
Triste, los restos de todos ellos fueron
encontrados en una excavación en el año de 1974. En 1567 Bernardo Álvarez fundó
el hospital de San Hipólito que fue un manicomio que dio servicio hasta
principios del siglo XX, en que fue trasladado a Mixcoac.
Se realizaba cada año, el 13 de agosto, la celebración del Paseo del Pendón para
recordar la conquista de México, se
abolió en 1812.
En la barda atrial hay una placa ovalada alusiva a la toma de Tenochtitlán y abajo está la silueta de un indígena que es llevado por un águila. Este relieve se basa en una historia contada por fray Diego Durán, que comentó que un indígena fue llevado por un águila a una cueva donde estaba Moctezuma. El águila instó al indígena a quemarle la pierna a Moctezuma con un tizón.
Fachada decorada con ajaracas mudéjares. El altar mayor a mano izquierda está san Hipólito Mártir y a la derecha san Casiano. En el centro está la imagen de san Judas Tadeo.
En la barda atrial hay una placa ovalada alusiva a la toma de Tenochtitlán y abajo está la silueta de un indígena que es llevado por un águila. Este relieve se basa en una historia contada por fray Diego Durán, que comentó que un indígena fue llevado por un águila a una cueva donde estaba Moctezuma. El águila instó al indígena a quemarle la pierna a Moctezuma con un tizón.
Fachada decorada con ajaracas mudéjares. El altar mayor a mano izquierda está san Hipólito Mártir y a la derecha san Casiano. En el centro está la imagen de san Judas Tadeo.
Actualmente atiende la iglesia los padres claretianos, por
lo que han promovido la devoción y culto de san Antonio María Claret, contra
secuestros y para curar el cáncer. Hay una capilla de los santos
mexicanos, entre ellos un claretiano el
padre Andrés Solá y Molist, que nació
en España, pero fue mártir en San Joaquín, cerca de León, Guanajuato.
San Diego
Fue el convento de franciscanos descalzos o dieguinos eran reformados seguían a san Pedro de Alcantara. Los dieguinos llegaron a México en 1576 con un grupo de 20 religiosos que iban a Filipinas y establecieron en San Cosme una casa de recolección. Posteriormente en 1591 fundaron los conventos de Churubusco y de San Diego en torno a lo que hoy es la Alameda. Pertenecieron a Filipinas hasta 1593, cuando se creó la custodia de México. Los dieguinos se establecieron principalmente en sitios mineros como Taxco, Pachuca, Zultepec, Guanajuato, etc. en el siglo XVIII existió una capilla dedicada ala Virgen de los Dolores. En el siglo XIX se le dio un estilo neoclásico.
Desde la época de Adolfo López Mateos hasta el año 2000 albergó la pinacoteca,
que contaba con cuadros de los mejores pintores de la época virreinal como:
Simón Pereyenes, Luis Juárez, Baltazar de Echave Orio, fray Alonso López de
Herrera, Sebastián de Arteaga, Cristóbal
de Villalpando, Juan Correa, entre otros. En frente se encontraba el quemadero de la Inquisición.
Desde la época de Adolfo López Mateos hasta el año 2000 albergó la pinacoteca,
que contaba con cuadros de los mejores pintores de la época virreinal como:
Simón Pereyenes, Luis Juárez, Baltazar de Echave Orio, fray Alonso López de
Herrera, Sebastián de Arteaga, Cristóbal
de Villalpando, Juan Correa, entre otros. En frente se encontraba el quemadero de la Inquisición.
Sin duda el recorrido por la Alameda será de gran interés
para la gente que le gusta el turismo cultural, conociendo la arquitectura y el
arte sacro de sus iglesias.
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